Entre esta linea gris y aquella azul distante, voy bailando las palabras, cazando los instantesque intentan atraparme...
Porque perdonen que no quiera ser
la marioneta de ojos tristes que era,
porque el viento sopla de otro lado
ahora que es primavera...
Dentro creo que algo está cambiando, el miedo muere sin miedo, las batallas son más largas y las noches menos frías aunque igual de solitarias.
Voy rogando al sol que queme las capas de mierda
acumulada en las calles de mi alma
por todo lo tragado a lo largo de este tiempo,
tiempo que se extingue a cada paso
y que dedicaré a vivir como la lluvia que hoy cae:
sin darle al mundo ninguna explicación,
vivir con el corazón y sin pedir perdón.




El manto gris llegó sin avisar y lo cubrió todo con lágrimas de madrugada. La luz de las farolas acariciaba mis torpes pasos sobre el asfalto y mi sombra, a pesar de estar pegada a mí y ser ya una amiga, no me hacía más compañía que esas tristes gotas que sentía caer por mi mejilla.
Y de tu risa nace un llanto que tiembla furtivo tras tus párpados, que nunca más querrán volver a despertarse. De tanto temblar, caes (cómo los pétalos de las rosas secas) y te pierdes en lo que algunos llaman soledad, pero tú, que no sabes nada del mundo, te permites creer que tan sólo es otra forma de vida. Así, aprendes a ser infeliz, a acunar tus lágrimas, a flotar invisible por tus días.