Puedes pujar por la magia, acariciar los horizontes vacíos de brujas, jugar con canciones y ganar cajas con números que cambiarías por instantes que te hicieran tiritar... Puedes mirar al techo con bucles por ojos, dejando los sueños cojos resignados a esperarte. Pero ya dijo Van Gogh que las noches se acaban estrellando y no sabes deshacerte los nudos que te has atado a su mano, me temo que en vano...
Entre esta linea gris y aquella azul distante, voy bailando las palabras, cazando los instantes
Esto es lo que es, lo que ves, aunque sea oscura y a veces, casi invisible... Más fuerte de lo que crees. La que roba estrellas y las guarda en el cajón. Cobarde, solitaria, casi hecha de cartón. Fotografía miradas salvavidas y no cree demasiado en el amor. La que habla bajito por verguenza y busca el calor de algún rayo de sol. Esa que no sabe usar bien las palabras pero las dibuja en hojas de color. La dueña de un alma fragmentada con un cuerpo que es pura imperfección, la que se levanta tras caer pero no avanza. Busca en las aceras alguna respuesta, recogiendo prisas y mal humor. Esta vida no la quiere... este caos le pesa. Ella es, la que cada noche pide un deseo y mata las lágrimas al primer sueño. La que pasa el tiempo observando su alrededor e intentando aprender algo. Esa que tiene prisa por volar e irse lejos, empezar de nuevo y morirse de miedo. No es tan independiente como cree ni puede cambiar como ella quiere. No aprende a vivir sola y sabe más de soledades de lo que piensas. Mira el reloj con pánico y le aterra pensar que lo está desperdiciando. Y yo la quiero así, porque así ha sido siempre, porque casi se ha vuelto una parte de mí... porque me enseña la parte más pequeña, la parte que da sentido a las cosas y la que te hace ser un poco mejor.