Taladra la agonía,
sin dilación.
Que me agujeree consciente,
que me parta y arranque
de mí todos mis yo.
Que me escupa lento
y me tuerza los huesos.
Que muera el aspecto
y este vano desperdicio
que se regodea en mi reflejo.
Apatía,
llegas de nuevo, complaciente,
sedienta de mi condición.
sin dilación.
Que me agujeree consciente,
que me parta y arranque
de mí todos mis yo.
Que me escupa lento
y me tuerza los huesos.
Que muera el aspecto
y este vano desperdicio
que se regodea en mi reflejo.
Apatía,
llegas de nuevo, complaciente,
sedienta de mi condición.





El manto gris llegó sin avisar y lo cubrió todo con lágrimas de madrugada. La luz de las farolas acariciaba mis torpes pasos sobre el asfalto y mi sombra, a pesar de estar pegada a mí y ser ya una amiga, no me hacía más compañía que esas tristes gotas que sentía caer por mi mejilla.