Colmada de materia volátil,
máquinas de humo,
espejismos sin brújula
realidades empañadas
y un único preludio.
Y no, no es el negro...
son sus malditas gamas
nacientes de aquí dentro
cuyo matiz nunca se apaga...
Puedes pujar por la magia, acariciar los horizontes vacíos de brujas, jugar con canciones y ganar cajas con números que cambiarías por instantes que te hicieran tiritar... Puedes mirar al techo con bucles por ojos, dejando los sueños cojos resignados a esperarte. Pero ya dijo Van Gogh que las noches se acaban estrellando y no sabes deshacerte los nudos que te has atado a su mano, me temo que en vano...
Entre esta linea gris y aquella azul distante, voy bailando las palabras, cazando los instantes