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Sé que muy mal debes de estar como para haber explotado a estas alturas cuando normalmente hubieras tragado. Pero ahora te encuentras en ese "hasta no poder más" que te deja colgando mirando tu propia vida desde arriba o desde abajo (¿se llama vértigo si se provoca mirando desde abajo?), que es una manera de sentir diferente que no sabes cómo tomarte (y ni siquiera sabes si podrás acostumbrarte), que es una forma distinta de echar de menos lo que tenías, que simplemente las cosas han ido así para bien o para mal y no hay más.
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Igual es momento de cambiar. De dejar de huir. De empezar a hablarme desde la verdad y dejar de convencerme de que todo va bien así. Porque no va bien, de hecho va fatal. Tan mal que ya no puedo más.
"Encontraré el camino, no me rendiré", me escribió un buen amigo. Y sé que el día que no me haga llorar esa frase será el día que lo haya encontrado. El día en que haya dejado de preguntarme: "¿Y todo esto para qué?".
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(...)
- ¿Y cómo me ves tú a mí?
- Como un misterio.
- Ése es el cumplido más raro que me han hecho nunca.
- No es un cumplido. Es una amenaza.
- ¿Y eso?
- Los misterios hay que resolverlos, averiguar qué esconden.
- A lo mejor te decepcionas al ver lo que hay dentro.
- A lo mejor me sorprendo. Y tú también.
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A veces tengo la absurda manía de creer que soy la única a la que le suceden cosas malas. Creo que ya no me ocurre. Ahora sólo quiero que dejen de pasar esas cosas. 'Quiero' lo digo y lo siento dentro bien grande y en mayúscula, muy alto, muy fuerte. Quiero volver a Barcelona.
Ayer cogí el único tren que es capaz de atraparme y llevarme bajo tierra a la misma velocidad con que se mueve en horizontal. Casi 300 kilómetros por hora de echar de menos y alguno más de deseos de dejarlo todo y continuar en dirección contraria.
Madrid no me sienta bien, aquí no quiero estar sola por miedo a sentirme sola. Allí no me pasa. Y estoy cansada de ser una persona triste.
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"Hola, desconocido", pienso durante el segundo que te miro. Me pregunto cuánto tiempo llevas esperando aquí sentado. Me pregunto cuánto tiempo esperaré yo, a tu lado. Las paradas de la linea 77 se convierten en refugios para solitarios. Todos nos hablamos entre nosotros, pero nadie dice nada porque nadie se atreve a destaparse ante un desconocido.
Pero no somos desconocidos. Llevamos exactamente 7 minutos y 12 segundos compartiendo el aire y viendo los mismos coches pasar, con la cabeza ladeada a la izquierda para ver quien salta primero al divisar el bus de lejos. Hemos coincidido en esta coordenada espacio/tiempo, una única vez en nuestra vida, y vamos a dejarlo pasar. Y me pregunto cómo será tu vida, a dónde vas ahora que anochece. Me pregunto si te despediste de alguien y vuelves, o si vas porque alguien te espera. Quizás ambas, quien sabe. Yo no lo sabré. En este instante no se me ocurre afirmación más real que esa.
Te diría tantas cosas... te diría que levantaras la vista y mirases los tonos del cielo ahora que el sol se pone tarde y lento. Te pondría la canción que escucho en este momento porque es de esas canciones que pondrías a miles de Hertzios, demasiado buena como para que alguien se la pierda. Siempre he pensado estas cosas cuando me cruzo con alguien y sé que será la primera y la última vez... y me resulta normal porque estoy acostumbrada pero no puedo evitar pensar que es algo triste.
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Te dije que nunca había dejado de mirar. Te dije que seguía buscando debajo del sofá el momento en que (te) perdí. Te dije que seguía creyendo en los domingos nublados tirada en cualquier lado. Te dije que la lluvia llegó tarde en la noche pero me hice inmune al frío. Te dije que deshice cada uno de los pasos para no seguirte más cuando me sintiera sola. Te dije que ya te había dicho que esto acabaría así. Te dije que todo estaba bien y no miraste atrás.
Quizá porque habías dejado de escucharme mucho antes.
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Y si en este caso, justo en este momento, hubiera que construir puentes entre las palabras, aunque fuera de una manera insospechada, como con una cuchara, no sé si estaría más lejos del absurdo o se me atragantaría la sopa de letras.Si, en cambio, me veo obligada a destruirlos, quemaría todo lo que he escrito hasta ahora sin mirar junto con las yemas de mis dedos, para no agarrarme a nada más.
No quiero tener que leer en otros libros cómo llegar, no quiero resultados en la página de atrás para incógnitas imposibles pero no puedo dejar este problema a medias y hace un mes que dejé de pensar.
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Would you die for me? If I say please?
Would you sacrifice?
Would you call my name?
There's no other way out to live with it
I will knock on you door every night to beg you
I will write your name on the wall everyday
To show you the way.
I'll never kill you
I'll tell you
I'll tell you to
I'll tell you how
I'll tell you how to do.
On the second day, I'll bring you flowers.
Cause you're more beautiful than any woman I've sean
And the small of the rose will be the last thing
You'll recall when you will be dead
So read you name.
Just one please
My hand, your blood.
[ENORMES]
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